El boom de la Autoayuda

Cuando la Razón habla sobre Espiritualidad:
Espiritualidad y Autoauyda

Por  fuera de cualquier religión, pero también dentro de estas; es importante reconocer un fenómeno propio de estos últimos tiempos, relacionado con la intención humana de reconocer una dimensión espiritual y la búsqueda de un sentido superior en sus vidas, de un modo sencillo, rápido y sin esfuerzo alguno. 
Un verdadero aporte a esto, son los famosos libros y grupos de  espiritualidad,   autoayuda o superación personal  del tipo “las diez lecciones para ser feliz”; un millonario negocio que hasta el momento sólo  ha demostrado eficacia para hacer felices a sus  autores y editores que cada día facturan más.

El concepto de autoayuda (self-help) tiene su origen y desarrollo en Estados Unidos. El objetivo de los libros de autoayuda busca brindar al lector una guía general e indicaciones prácticas sobre la forma de afrontar los conflictos y problemas que pueden surgir en su vida, sobre todo en lo referente a las relaciones afectivas, sociales y profesionales. 

Los libros de autoayuda son básicamente prácticos, algunas de las obras acaban brindando, de una manera abierta o sutil, algo más: una visión del hombre.
Por otro lado, los libros de autoayuda parecen encajar a la perfección en sociedades individualistas. En cierta forma, parte del éxito de estos libros se debe ante la evidente soledad que produce el debilitamiento familiar y social o, simplemente, el ritmo de vida actual, competitiva y veloz.

El  concepto de autoayuda, deja a Dios en un segundo plano;
endiosando  al “yo” a partir de la idea de que  todo lo puede a partir de decidirlo.

Para ampliar esta idea, me apoyaré en la definición  que hace la Real Academia Española del ego, pues el yo proviene de la voz latina eo de “ego”:

1. m. Psicol. En el psicoanálisis de Freud, instancia psíquica que se reconoce como yo, parcialmente consciente, que controla la motilidad y media entre los instintos del ello, los ideales del superyó y la realidad del mundo exterior.
2. m. coloq. Exceso de autoestima

De aquí surgen dos conceptos esenciales: el  ego asociado al yo y al mundo de la conciencia, y por otro a un exceso de estima personal, dos puntos que necesariamente debemos revisar a la hora de pensar la espiritualidad.

En el caso de exceso de autoestima, de lo que  nos habla el ego es de un alto nivel de omnipotencia 8  como lo llamo en un texto donde desarrollo el tema y  se utiliza como una  máscara o disfraz para ocultar la baja autoestima, que es la característica esencial a tener en cuenta. En ambos casos, el ego es tomado como el punto de referencia, permitiéndonos un equilibrio entre el mundo que nos rodea, los ideales más elevados que se nos imponen y el mundo más primitivo de nuestros deseos.

El fenómeno del “Tu Puedes”

No falta librería, por más pequeña que sea, que no tenga una sección de “Autoayuda” y si prestamos atención, veremos que suele ser muy visible y destacarse sobre el resto.

Se trata de guías sencillas, manuales prácticos - estructurados al modo de lecciones técnicas o consejos generales - que le ofrecen al lector bienestar personal, laboral, social o económico; lo hay para todos los gustos:

Sea para utilizar en momentos específicos, descubrir el origen de algún problema, promover la sanidad de todo tipo, emprender cualquier clase de cambio, atreverse a hacer algo impensado.

La clave de la “autoayuda”, es mostrar el poder de nuestra mente (ideas, emociones, acciones) para superarlo todo; sin necesidad de recurrir a otros. Se trata simplemente de potenciar “ese poder absoluto”, que desconocíamos hasta entonces y que transformará mágicamente nuestra vida.

La simplificación de conceptos muy complejos, la ausencia de argumentación o rigurosidad científica para probarlos y la falta de una ideología que los sustente; promueven la creencia que no generan conflicto alguno, sea ideológico, moral, religioso: de ahí que se los considera inofensivos y que poca gente investigue y/o denuncie el daño que causan.

Rescato la investigación de Eparquio Delgado 9, quien afirma:

Hace ya más de medio siglo que aparecieron los primeros libros de autoayuda, tal y como los conocemos hoy en día, y se siguen publicando más y más. El problema es que el mercado de la autoayuda no busca solucionar problemas, sino vender libros. Importa más que sean atractivos y que la persona los encuentre convincentes y útiles que elaborar textos que sean realmente eficaces. -

El negocio de la autoayuda tiene adeptos de todas las edades, nivel educativo – cultural, nivel socio-económico, etnia, religión y género.

La mayoría de ellos busca soluciones mágicas e inmediatas para eliminar el sufrimiento de sus vidas o al menos un parche que les evite enfrentar el dolor, sin importar cuánto pagan por ello.

Quizá me considere extrema, pero siento esa conducta muy similar a la del adicto, que no puede tolerar la frustración que un mínimo malestar le provoca y usa la droga a modo de tapón.

Por otro lado, no olvidemos dos grande riesgos al cual nos expone la autoayuda:

* El aparente alivio que un conocimiento básico puede resultar en una primera instancia, puede retrasar e incluso impedir la búsqueda de la verdadera ayuda a sus problemas.

* Hay personas que perdieron fortunas en recetas mágicas que nunca funcionaron, hasta aquellos que se frustraron por su impotencia en ponerlas en práctica; pasando por los que se culpabilizaron por “no hacer nada bien en sus vidas, ni siquiera algo tan sencillo como desear cosas buenas”

* El negociado de
la Nueva Era


* Nuevos Disfraces de prácticas ocultistas.

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