Las páginas web relacionadas a la salud, son de las más visitadas en Internet.
Sin embargo, no toda la información disponible en la red es útil. Es más, la mayoría es incorrecta, desactualizada y en ocasiones falsa.
Vale como ejemplo, mencionar el estudio que realizaron Funda Meric y otros, en el cual se visitaron 184 sitios web en los que se hablaba de cáncer de mama cuyas direcciones fueron obtenidas mediante el motor de búsqueda Google.
El resultado fue contundente: el 9% (16) contenían información confiable.
A esto, sumémosle que en los buscadores conviven, tal como dice el tango Cambalache, “en el mismo lodo todos manoseaos ”:
La Real Academia Española con Wikipedia, Publicaciones de probado rigor científico junto a las monografías de “rincón del vago”; testimonios que suben pacientes y familiares junto a información que encubre intereses comerciales, medicinas tradicionales y alternativas, opiniones religiosas y “manochantas”.
Basta escribir "salud" en google y analizar
los primero resultados de los
141.000.000 que aparecen.
Claro que esto, no parecere ser lo peor.
En noviembre del pasado año,
ocho años después de acuñarse el término cibercondría, el New York Times dio a conocer un estudio realizado por Microsoft, el primero que se realiza sobre la hipocondría
cibernética, que llega a la misma conclusión a la que ya habían llegado muchos profesionales:
"quien se asoma a internet para autodiagnosticarse, con frecuencia, da por buena la peor hipótesis; la peor enfermedad que podría explicar su padecer"
Se revelaba alli que, síntomas comunes a diferentes estados, podían provocar ansiedad innecesaria, pérdida de tiempo y quebrantos económicos.
Por ejemplo, quienes sufren un dolor de cabeza pueden creer que padecen un tumor cerebral, o quienes sienten un dolor en el pecho, que sufren un ataque cardíaco.
Más aún, por mi experiencia en lo referente a comunicación en temas de salud, soy consciente que “la sobredosis de información” fomenta la automedicación y suele dilatar la consulta médica, lo cual refuerza la ansiedad y estado de alerta.
Para dimensionar el alcance de estos riesgos, vale un dato
que surgió a partir de analizar las búsquedas de 515 usuarios vinculadas con la salud:.
8 de cada 10 estadounidenses buscaron una respuesta a sus inquietudes sobre la salud en Internet.
Ignorando toda polémica, Google no se quedó afuera en lo que refiere al negocio de la salud.
Hace algunos meses presentó Google Health, una nueva aplicación que permite a los usuarios guardar en Internet todo su historial médico, por el momento sólo operativo en los EE.UU.
Su objetivo es que los pacientes puedan centralizar en su cuenta privada de Google todos los informes, pruebas y resultados médicos que existan sobre él.
Así, será fácil y rápida la consulta de estos datos cuando el usuario lo necesite, o si algún médico se lo solicita. Será el usuario quien decide cómo se comparte esta información personal y a quién.
Quizá, algunos de ustedes ni imaginan la importancia de las capacitaciones on-line, las listas de mailing, los foros o los chats para quienes están solos, alejados de centros urbanos, o sienten pudor de hablar cara a cara sobre los que les pasa.
En los últimos años, la web se ha transformado en una compañía para muchísimas personas.
Espero, coincidan conmigo, en que las nuevas tecnologías cambiaron los hábitos de búsqueda de información y por lo tanto, más allá de herramientas técnicas, se hace imprescindible adquirir nuevos conocimientos para validar la confiabilidad de los mismos y valorarlos adecuadamente.
Por otro lado, es fundamental que cuidemos la información privada que dejamos en webs que no conocemos, blogs, foros y chats ya que no es imprescindible para interactuar en ellos: podemos utilizar un usuario de fantasía y de esa forma preservaremos nuestra identidad.