La autoimagen genera profecías de autocumplimiento
“somos lo que pensamos”
Pero…lo que pensamos de nosotros, puede ser muy
diferente de lo que realmente somos.
Para la real academia española, la primera acepción de la palabra imagen es "Figura, representación, semejanza y apariencia de algo".
La auto-imagen, se refiere a la representación mental
que la persona hace de sí misma en un tiempo
particular su propia imagen, sus
conocimientos
o creencias y
el resultado de las
relaciones
que establezca con los otros. |
|
El proceso de construcción de la autoimagen comienza a partir del registro de todas las experiencias vividas desde nuestro nacimiento; e incluso ya antes de él, en estado de gestación empezamos a percibir sensaciones del exterior, a través de nuestra madre.
Comienza allí un proceso de aprendizaje inconciente, donde otros más o menos cercanos (padres, familia, escuela, cultura)
nos proveerán de la información para responder
a la famosa pregunta "quién soy".
Afirmar "yo soy", sin cuestionar mi autoimagen;
nos limita a afirmar "quien me dijeron que soy",
a lo largo de mi vida. |
En esa etapa, la autoimagen, es la recopilación de toda la información del afuera que el niño recibió, procesó
y la unió en un conjunto de creencias sobre su ser.
Dichas creencias, que no son más que las representaciones mentales de (sensaciones percepciones, pensamientos, conceptos, juicios, razonamientos y opiniones) que las personas se hacen de si mismo; pueden ser claras o vagas, según su interés en cuestionarlas
Este último caso, los sentimientos que asociaran a dichas representaciones tendrán, con toda seguridad, las mismas cualidades que las representaciones que les sirven de soporte y las conductas derivadas no serán congruentes ni persistentes.
Aprendiendo a desaprender
Como afirma Albert Ellis,
SENTIMOS TAL Y COMO PENSAMOS.
El camino hacia el auto-conocimiento, comienza por cuestionar la autoimagen, es decir desaprender aquellas creencias sobre como sos y como podremos ser, que aprendimos a partir de los otros.
Desaprender, en este contexto, es permitirnos una “segunda oportunidad”, ya que al desaprender nos estamos abriendo a la posibilidad de vivir experiencias y entrar en contacto con cosas que de otra manera no nos sería imposible hacer.
Desprender es un milagro, que la vida nos ofrece día a día, para conectarnos con nuestros sueños y llevarlos a la acción.
¡Cuánto se pone en juego
cuando enfrentamos este desafío!
Tanto, que no puede forzarse, no puede tener lugar a menos que quien emprenda este camino, acepte poner en dudas, las creencias que defendió hasta aquí, cuestionando los pensamientos y los sentimientos que le dieron sentido.
Cuestionar nuestras creencias no es negarlas, es ver su efectividad hoy, confrontarlas con la realidad y elegirlas, modificarlas o desecharlas, en la medida que nos ayuden a estar mejor.
Para llevar adelante este proceso, hay que seguir el procedimiento siguiente:
1. Identificar los pensamientos.
2. Analizar los pensamientos, hasta qué punto se ajustan a la realidad, en qué medida afectan a las propias emociones y conductas, qué ocurriría si lo que se piensa fuera cierto.
3. Buscar pensamientos alternativos para sustituir los pensamientos negativos inadecuados por otros más racionales y positivos.
Superando obstáculos para conocernos
La licenciada
Lic. Elena Ianantuoni
, en un artículo de psicopedagogía.com plantea que en el proceso de autoconocimiento, fundamental para el desarrollo personal , existen tres barreras que debemos considerar:
Consiste en la tendencia que tenemos las personas por pudor, modestia, soberbia o simplemente desconocimiento, a negar nuestros defectos y nuestras virtudes. Este rasgo sobresale más si hablamos de jóvenes adolescentes que están inmersos en un proceso de descubrimiento y cambio en su situación laboral, académica, familiar, afectiva y física.
Reside en la propia naturaleza del autoconocimiento, ya que no basta con descubrir una serie de datos o características de una manera fría, descriptiva, aséptica. El conocimiento de uno mismo pasa por una toma de conciencia que se relaciona mucho más con los sentimientos y que requiere de tiempo, reestructuración de nuestros conceptos y confrontación con la propia realidad.
Es una posible resistencia al autoconocimiento por parte de jóvenes que pasan de la escuela al trabajo ya, que frecuentemente choca lo que somos con lo que queremos ser. Mientras el joven ha estado estudiando ha ido dibujando en su mente aquello que le gustaría hacer, pero cuando llega la hora de incorporarse al mercado laboral es más importante lo que es capaz de hacer y lo que es capaz de demostrar que puede hacer.
Una vez sorteadas estas barreras, debemos entoncescuestionar un ideal que no impedirá mostrarnos tal cual somos
Liberándonos de un Ideal
Encontrar un estilo personal, requiere sin lugar a dudas cuestionar nuestra autoimagen.
Y para hacerlo, es necesario declararnos libres en relación a dos factores:
* La percepción o el concepto que tenemos de nosotros mismos, incluidos nuestros recursos personales, donde el proceso de autoconocimiento y cuestionamiento de creencias;
nos ayudará a hacerlo.
* Las expectativas o ideales que tenemos acerca de nuestro funcionamiento y aquí se requiere cuestionar a un Ideal, constituido en un proceso similar al de autoimagen,
y que determina cómo queremos ser.
Hay quienes hablan de imágenes en tres dimensiones:
*La imagen que tiene de sí mismo. Puede imaginarse a sí mismo como una persona que puede llegar a triunfar. Por el contrario, el niño puede tener la impresión de ser una persona de poco valor, con escasa capacidad y pocas posibilidades de lograr éxitos en algún área de su actividad.
*La opinión que el niño tiene de sí mismo en relación con otras personas. Puede considerar que sus valores, sus actitudes, su hogar, sus padres, el color de su piel o su religión, son la causa de que se lo mire con temor, desconfianza y disgusto, o que se lo trate con interés . La imagen que cada niño tiene de sí mismo se forma a través del reflejo de las opiniones de los demás.
*La imagen de sí mismo, tal como desearía que fuera. Si la distancia entre estas dos imágenes, como se ve realmente y la imagen idealizada, no es grande, de modo que a medida que crece y madura pueda alcanzar la asimilación de estas dos imágenes, se puede decir que se acepta a sí mismo como persona. Por todo lo mencionado es muy importante que la escuela del niño ayude al mismo a descubrir y aprender a ser las personas que siempre quisieron ser, respetándole sus tiempos, sus conflictos y sus confusiones.
La imagen idealizada supone ser un medio
para evitar la infelicidad
y lejos de hacerlo;
la asegura.
La imagen idealizada, afecta nuestra autoestima,
porque frena el proceso de autoaceptación.
|
|
Cuando la imagen idealizada, se presenta como un disfraz
donde ocultarnos, borramos la posibilidad de librarnos
de
ese "modelo" que
probablemente
tampoco elegimos ser.
En verdad y en realidad, la auto-confianza sana y genuina
es tranquilidad. Es seguridad y sana independencia
y, permite que uno logre aceptarse y aceptar que a otros
no les guste como somos.
De ahí en más "mostrarnos tal cual somos",
será un proceso natural, que se dará casi sin darnos cuenta
y determinará que encontremos "un estilo único".
Aunque parezca una obviedad decirlo, no hay dos personas iguales, y sólo brillaremos, cuando seamos capaces de animarnos a poner en juego esa originalidad que nos caracteriza.