Emociones y Estados de Ánimo:
Dos Protagonistas del Mundo Emocional.
Una EMOCIÓN es una reacción subjetiva, una respuesta del organismo ante algo que pasa (acontecimiento), y que tiene significado para nosotros, pues viene acompañada de cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos) de origen innato, influidos por la experiencia.
Este acontecimiento puede ser externo o interno ya importancia del mismo, determina que hay o no emoción.
* Externo: Accidente / Discusión/ Mala noticia/Regalo
*Interno: Mental un pensamiento, una idea) o Físico (un dolor, ruido, un aroma...).
Para identificarlas, debemos pensar en tres planos:
* REACCIÓN COGNITIVA: ¿qué pensamos?
*REACCIÓN NEUROFISIOLÓGICA: Reacciones del organismo involuntarias
*REACCIÓN COMPORTAMENTAL: ¿Qué hacemos?
Robert Plutchik, quien identificó y clasificó las emociones en 1980, propuso que los animales y los seres humanos experimentan 8 categorías básicas de emociones que motivan varias clases de conducta adoptiva:
Temor, sorpresa, tristeza, disgusto,
ira, esperanza, alegría y aceptación
Según Plutchik, las diferentes emociones se pueden combinar para producir un rango de experiencias aún más amplio. La esperanza y la alegría, combinadas se convierten en optimismo; la alegría y la aceptación nos hacen sentir cariño; el desengaño es una mezcla de sorpresa y tristeza.
Las emociones tienen una función adaptativa de nuestro organismo a lo que nos rodea. No hay emociones buenas ni malas. |
Simplemente hablamos de emociones POSITIVAS cuando nos producen bienestar, y de emociones NEGATIVAS cuando nos producen malestar. Las emociones varían en intensidad: la ira es menos intensa que la furia, y el enojo es aún menos intenso que la ira.
Siguiendo con esta lógica la toxicidad, nunca sería de la emoción, a lo sumo sí lo sería de una intensidad excesiva de la misma, que puede dañar nuestro organismo o condicionar nuestras posibilidades concretas de acción.
Lo que empieza como una emoción ligada a un determinado acontecimiento, puede o convertirse en un estado de ánimo, si dicha emoción permanece con la persona el tiempo suficiente y se hace parte de su marco conductual.
Los estados anímicos enmarcan las conductas desde las cuales realizamos nuestras acciones, mientras que las emociones tienen que ver con la forma en que respondemos a los sucesos.
Dependiendo del estado de ánimo en el que estemos, nos relacionaremos de un modo particular, y logramos o no determinadas cosas:
Basta pensar como es diferente lo que percibimos, sentimos, decimos y hacemos cuando estamos tristes, alegres o enojados.
Las emociones y los estados de ánimo condicionan
nuestro accionar.
Para poder modificarlos, ante todo,
debemos ser capaces de observarlos
No es posible influir en un estado,
que no somos capaces de observar. |
En ese sentido entonces
¿si desde el inicio digo creo que hay emociones tóxicas, me animaré a integrarla a mi conciencia para poder modificarla a mi favor?
Emociones con Mala Prensa
Siempre que hablo del tema elijo a la tristeza, el enojo y el miedo, como el mejor ejemplo de tres emociones consideradas.
Lejos de negalarlas, las nuevas teorías en relación a las emociones, afirman que si aprendemos a expresarlas de manera adecuada, nos sentiremos mucho mejor, al mismo tiempo que evitaremos las consecuencias explosivas y autodestructivas de reprimirlas
¿De qué nos habla el enojo?
Resulta natural que muchas veces nos enojemos.
Lo hacemos cuando las cosas no son, o no resultan como esperábamos. Existe una diferencia negativa entre nuestra expectativa y la realidad, y en principio, nos resistimos a aceptarlo.
• El enojo es normal y necesario
Nos sirve para darnos cuenta de que algo no nos gusta, que nos gustaría que fuera de otra manera, y en ese sentido tiene valor porque nos revela situaciones que deberíamos cambiar o al menos, cambiar nuestra mirada frente a ella.
• El enojo sólo en su justa medida
Ahora bien, enojarse no es sinónimo de desbordarse, ni mucho menos para dar vía libre a la agresividad. La posibilidad de expresarlo, no tiene porqué ser autodestructiva sólo en exceso, es nociva para nuestra salud
Su Majestad, la tristeza
Desde el momento en que decidí incluir "la tristeza" en mi cotidianeidad, aprendí la fuerza que tienen las palabras cuando se proponen trasmitir una emoción.
Una fuerza que, paradójicamente, muchas veces surge de la vulnerabilidad que me implica conectarse con el dolor... Toda una experiencia
La tristeza es una de las emociones básicas del ser humano. Todos en alguna instancias de nuestra vida, podemos sentimos tristes. La tristeza es un sentimiento de vacío que sigue a una herida o una pérdida...
Sabemos que fue lo que perdimos o lo que nos hirió y es posible manifestar rabia o dolor por la pérdida sufrida. Superada esa situación, poco a poco nos recuperamos y la tristeza va pasando a un segundo plano.
Quizá, en esos momentos la tristeza y depresión se parezcan, pero les aseguro que no son lo mismo.
Creemos que "no perder" nos protege del dolor...
Pero justamente son las pérdidas, quienes nos garantizan la posibilidad de sentirnos ganadores, al menos por un ratito.
La Fe de los perdedores es el mejor regalo que puede darnos la vida.
¿Vaya a saber sino se tratará de esto la felicidad?
A no asustarse del Miedo
El miedo es un sentimiento natural de alarma entre los seres humanos que permite avisarnos de algún peligro, en ese sentido el miedo es una emoción positiva, porque nos permite protegernos de personas, hechos o circunstancias amenazantes.
El miedo positivo es el que tenemos todos desde que nacemos y que nos ayuda a sobrevivir, o de lo contrario no tendríamos miedo a tirarnos de un décimo piso o comeríamos en el suelo.
Por eso es un miedo positivo, porque nos ayuda a prolongar nuestra existencia por la tierra.
Si el miedo es negativo, se hace patológico y puede volverse fobia, es decir, cuando genera inmovilidad y aislamiento. Conservar algún sentimiento de temor o alerta especial frente a situaciones que lo puedan poner en riesgo y tener respuestas apropiadas frente a ellas, sin que interfieran en la vida cotidiana, es positivo.
Entrenando nuestras emociones
El nuevo paradigma de que los sentimientos y las emociones no son el resultado de nuestras vivencias; sino más bien son los creadores de ellas, es un cambio profundo en nuestra vida y la base de nuestro bienestar.
Nuestras emociones y estados de ánimo son una lente, a través de la cual observamos el mundo. Nos relacionamos en él, de acuerdo con nuestra propia interpretación, estos es, según nuestro mapa mental …
Cada estado, trae consigo su propio mundo y cada estado Emocional condiciona el modo en que comunicamos (No olvidemos que el 93% de nuestra comunicación está condicionada por ellos)
El reconocimiento de la relación entre la emoción, cuerpo, lenguaje y conocimiento, nos hablará de nuestra capacidad emocional (CE) y nos permitirá, no sólo una determinada interpretación de lo que sentimos, sino la posibilidad concreta de potenciar nuestro desarrollo personal y laboral.
Daniel Goleman, uno de los más famosos investigadores al respecto, la Inteligencia Emocional, la define la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos, los sentimientos de los demás,
motivarnos y manejar adecuadamente las relaciones
que sostenemos con los demás y con nosotros mismos.
Las denominadas CE - un concepto nuevo dentro del campo de la psicología y más aún en la educación formal que casi ni la discuten- resulta clave a la hora de plantearnos la posibilidad de sentir satisfacción.
Vale tener en cuenta que nunca es demasiado tarde para desarrollarlas.
Claro que hacerlo, depende de vos y de nadie más: de la posibilidad de enfrentar todas las emociones que nos gobiernan.
Siguiendo a Aristóteles que nos decía:
- “Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo.
Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo” -
bien podríamos decir que las emociones son algo sencillo.
Sin embargo capitalizarlas a nuestro favor, no resulta nada sencillo, más cuando quizá durante muchos años creímos que ellas eran mala palabra;
y debíamso ocultarlas.