Si bien hay muchas controversias en este sentido, las nuevas investigaciones acerca del alcance del aprendizaje, nos demuestran avances importantísimos en la vida de las personas. Sin embargo, voy a dejar para otra oportunidad profundizar ese tema y simplemente, a pregunta formulada, responderé "ambas cosas".
Todos nacemos con una serie de capacidades o habilidades que nos distinguen de los demás, pero si éstas no se reconocen,
se entrenan o se fomentan; difícilmente ayudarán a alguien
a desarrollarse personal y laboralmente.
Lo interesante, es que muchas personas no son concientes de sus talentos naturales y por lo tanto no los cuidan, ni los ponen al servicio de su bienestar personal.
Por eso, cuando se plantea la disyuntiva, aprovecho la oportunidad de reforzar la importancia de conocerlos, pues ellos nos convierten en personas únicas e irrepetibles.
En este sentido, y aunque sólo sea por conocerlo, dimos un paso al fortalecimiento de nuestra autoestima: Hemos logrado reconocer un potencial que desarrollaremos cuando lo deseemos, o en un momento o situación determinado frente a una necesidad.
Sin embargo, nacer sin un talento natural, no invalida que podamos aprenderlo, aunque esto seguramente requerirá un mayor esfuerzo.
Entrenarlo implica adquirir conocimientos intelectivos, observar a otros que efectivamente lo hacen y obtener buenos resultados. Claro que a esto, debe sumársele la práctica y la determinación de continuar, interpretando cada frustración como un "todavía no", estímulo para seguir intentándolo.
La principal diferencia entre estos dos tipos de talento, el adquirido y el heredado, es que en el caso del segundo, si alguna vez dejase de practicarse o de ejercerse por mucho tiempo,
a pesar de ello, el día que se decide retomarlo o volver a ejercerlo, se hará con la misma destreza de antaño; en tanto, en el caso de lo aprendido, requiere ser practicado con recurrencia para no perderse.
Ahora bien, si a un talento natural, le sumamos aprendizaje y enteramiento constante, seguramente veremos un lucimiento extremo, lo cual no garantiza que nos sintamos plenos o al menos satisfechos.
La clave para esta satisfacción personal, lo que motorizará un entrenamiento continuo y la perseverancia de superarse día a día, la vemos cuando a ese talento (ya no importa si natural o aprendido) le sumamos emocionalidad.
Si nuestro deseo fue el promotor del mismo,
ahí si podemos empezar a soñar otra historia.
La definición del "Exito Laboral"
Antes de profundizar el tema de éxito laboral, me gustaría que reflexiones cómo definís "tu éxito laborlal".
Es que debe haber tantas formas de definirlo,
como personas lo respondan.
Clarificar está idea, te aseguro es el primer desafío a superar, si tu intención es lograrlo.
Por mi parte, lo pienso como la posibilidad de hacer lo que nos gusta, en un lugar que nos gratifique y lograr con ello cubrir expectativas de pago, beneficios y satisfacciones personales que nos planteamos al realizarlo.
Podría decir que trabajar nos produce tanto placer, que si bien hay obligaciones propias del mismo, no las sentimos como tal.
Ahora bien, no olvidemos que está satisfacción está condicionada a nuestras expectativas.
La filosofía oriental asocia el sufrimiento a las expectativas...
No sufrimos por lo que "nos pasa",
sino por lo que esperábamos que nos pasase.
Sufrimiento y satisfacción
son absolutamente subjetivos.
Dependen de lo que esperamos o idealizamos del otro, de nosotros mismos o de los hechos cotidianos.
Tengamos en cuenta, que promover el desarrollo laboral , más allá de lo "diferentes definiciones de éxito" , implica siempre una elección y quizá algunas renuncias o ajustes de expectativas:
Tanto sea que nos enfoquemos en nuestros talentos naturales o en los saberes adquiridos, seamos concientes que existe un límite, dado por "lo posible" , propio de nuestra existencia humana.
Y cómo hablamos de libertad y límites, me gustaría recordar un concepto que plantea Fernando Saváter en "Etica para Amador" que utilizo muy a menudo, pues define el modo en que "estamos condenados a elegir ", diciendo que para esa condena no hay indulto que valga...
Savater dice: - Cuando te hablo de libertad, conviene señalar dos aclaraciones al respecto:
Primera: No somos libres de elegir lo que nos pasa, (haber nacido tal día, de tales padres y en tal país, padecer un cáncer o ser atropellados por un coche, ser guapos o feos, que los aqueos se empeñen en conquistar nuestra ciudad, etc.) sino libres para responder a lo que nos pasa de tal o cual modo (obedecer o rebelarnos, ser prudentes o temerarios, vengativos o resignados, vestirnos a la moda o disfrazarnos de oso de las cavernas, defender Troya o huir, etc.).
Segunda: Ser libres para intentar algo no tiene nada que ver con lograrlo indefectiblemente. No es lo mismo la libertad (que consiste en elegir dentro de lo posible) que la omnipotencia (que sería conseguir siempre lo que uno quiere, aunque pareciese imposible). Por ello, cuanta más capacidad de acción tengamos, mejores resultados podremos obtener de nuestra libertad.
Las llamadas Fórmulas del éxito
Una vez que henos contextualizado el concepto de éxito -ligado al deseo, la libertad de elección, las posibilidades y expectativas- vamos a plantear las llamadas "formulas de éxito".
Si bien soy enemiga de la idea de fórmulas que involucran a las personas, quiero contárselas para dimensionar, desde diferentes miradas, la importancia del "deseo" y el "hacer" como dos pilares básicos:
1 Alejandro Pagliari, en un artículo titulado "La Asombrosa Fórmula del Éxito" nos habla de tres componetes:
Desear + Aprender + Hacer = Éxito
* En ella él plantea
primero tener un sueño que nos impulsa, un deseo incontrolable y arrollador de triunfar, es lo que nos hará encontrar el camino a nuestras metas.
*Luego ubica al aprendizaje como una parte es fundamental. Ya que si deseamos alcanzar una meta pero no sabemos cómo llegar a ella, nos quedaremos allí
*Finalmente "el hacer". Hacer también significa tomar ventaja de todas las oportunidades que se te presentan,
cuando se presentan.
2 En un artículo de la Escuela de Negocios se plantea la siguiente fórmula donde la E indica éxito:
E = (DI+DP) X AE + P
El éxito en cualquier cosa es un trabajo interno, que se manifiesta a través de acciones y resultados.
El punto de partida es entender y descubrir tus verdaderos deseos internos (DI). Claro que según se dice no saber lo que uno realmente quiere es un problema grave para un altísimo porcentaje de la población mundial.
En la fórmula del éxito, la DP significa dirección y propósito. Sin una dirección y propósitos claros será muy difícil que llegues a tu destino.
AE significa Acción Efectiva. La acción efectiva incluye entranar habilitadades cognitivas y emocionales para lograr que las acciones logren el objetivo por el que se implementaron. La P significa Persistencia. La persistencia es fundamental en está fórmula. Lo importante es tener en cuenta que la obligación dificilemente la sostenga.
La clave está en que ella sea un trabajo constante, generado por el deseo de hacer algo que realmente disfrutas hacer, amas o realmente quieres, en otras palabras el verdadero deseo interno ó DI.
3 Anna Jimenz en un artículo llamados "Claves para Ser Mejor" plantea que ser el mejor en algo, sin lugar a duda, es una posición que se puede alcanzar con algo de talento, un poco de suerte y mucha estrategia, elementos que en su conjunto nos permitirán conseguir aquello que siempre hemos deseado
1.Cinco por ciento de talento: Característica importante por el enorme potencial que representa.
2.Cinco por ciento de suerte: Vale aclarar que suerte se define en base a Oportunidad y Preparación:
-Oportunidad... Es bíblico: "Quien busca encuentra", por lo que de cada 10 oportunidades que se nos presentan en la vida nueve son producidas por nosotros mismos y salimos a buscarlas.
-Preparación: La buena suerte favorece a quienes están preparados; indudablemente las mentes preparadas buscan y atraen a la suerte al grado de que ambas se complementan
3.El noventa por ciento restante es la estrategia que utilicemos para alcanzar la cumbre, meta o cima de cada uno de nuestros objetivos
4 En "La Fórmula del Éxito" Anthony Robbins menciona sus elementos.
1. Definición de Metas: Definir exactamente y con precisión los resultados que se quieren conseguir, saber que se desea a partir de la puesta en práctica del conocimiento especializado.
2. Pasar a la acción: Es necesario llevar a la práctica acciones concretas para lograr los resultados que nos hemos planteado.
3. Desarrollar la agudeza sensorial: Es la revisión continua de las acciones, actitudes y hábitos que estamos ejecutando en relación a los resultados que estamos obteniendo, con el fin de determinar el grado de acercamiento o alejamiento a nuestro objetivo, bien sea por defecto o por exceso.
4. Flexibilidad: El factor anterior conlleva a la posibilidad de efectuar los ajustes necesarios para modificar el rumbo de nuestra conducta y estrategias en función de la consecución de nuestras metas.