El término lo acuñaron los sociólogos españoles para denominar a los jóvenes que ni trabajaban ni estudiaban, impulsados por la apatía. Según los describen, lo clave es que tampoco o hacen nada por revertir su situación.
Son chicos tan preparados como desesperanzados y vulnerables
frente al futuro, y representan un nuevo modelo de comportamiento que consiste en el rechazo simultáneo al estudio y al trabajo,
impulsado por la apatía y la desesperanza.
"Este grupo responde al descontento de los jóvenes de ver que no logran trabajos que se ajusten a sus esfuerzos. Muchos están sobrecalificados y se sienten vulnerados en sus derechos. Se preguntan: ‘Para qué seguir estudiando si el mercado no va a valorar el sacrificio y recibiré bajos salarios'. Pero esta situación es posible porque ellos tienen la manutención y un techo asegurados, cosa que no ocurre en estratos bajos ni marginados", comenta Juan Eduardo Faúndez, sociólogo y director del Instituto Nacional de la Juventud (INJUV).
Las cifras señalan que la población juvenil (entre 16 y 29 años) es alta en casi todas las regiones del mundo. Afecta a Centroamérica (21%), Europa Central y Oriental (34%) e incluso a las economías industrializadas (13%), como indica un informe sobre empleo juvenil 2006 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). |
Más Educación y Mejor Trabajo:
Un camino en la Promoción de la Salud
"Ilusiones Rotas, Trabajos Precarizados", es la frase que mejo que escuché para describir la realidad de estos jóvenes, ubicándolos en un contexto social que pone en su acento en la educación:
La sociedades se han encargado de promover el discurso que
"a mayor educación mejores expectativas";
Sin embargo, a diario confirmamos que esto no fue cumplido
y algo peor aún, no se visualizan las condiciones para que ocurra.
De allí que muchos jóvenes tengan la certeza que
ni sus aspiraciones ni sus proyectos,
jamás van a realizarse.
La psicóloga e investigadora de Flacso Chile, Dina Krauskopf, explica que esta generación es la más deprimida de todos los jóvenes chilenos. "Es un grupo de alta vulnerabilidad. Casi un grupo en abandono, donde el presente es lo que no aparece como una oferta de futuro, como sí ocurre con los que estudian".
Según sus afirmaciones, las cuales comparto plenamente:
"Sólo cuando existe la posibilidad de imaginarse el mañana,
de proyectar, se puede organizar su hoy de otra manera.
Pero si ellos piensan el futuro como la prolongación de un presente desastroso, entonces intentan vivir el momento lo mejor que puedan. En ese intento, aparecen las drogas y el alcohol y la destrucción personal es una amenaza muy grande"
La falta de sueños,
una tragedia sin edad
Entender el fenómeno ni-ni, como algo que excede a los jóvenes, fue denunciado por la Secretaría de Juventud de Comisiones Obreras de Aragón. Un estudio realizado en base a la Encuesta de Población Activa (EPA), demostró que el porcentaje de personas que ni estudian ni trabajan, era superior en la franja de edad de 40 a 54 años
que entre las personas de 16 a 29 años.
Ellos se rebelaron contra a etiquetar a la juventud con expresiones cargadas de desprecio como ‘generación ni-ni' , cuando los jóvenes no escapan a la realidad global de un trabajo precario e inestable. En ese sentido, afirman que "la juventud española está hoy mejor formada que nunca, y sin embargo tiene una tasa de desempleo del 30% (que asciende hasta el 58% entre los menores de 20 años), una tasa de temporalidad del 45% y unos salarios que, hasta los 20 años, no superan la mitad del sueldo medio en el país e impiden la emancipación".
A partir de este enfoque, que considero muy válido pues nos ayuda a entender cómo algo más que un fenómeno jovén, voy a centrarme en lo más profundo del concepto ni-ni: ni proyectan, ni creen, ni sueñan.
Más allá de la edad - y me animaría a decir de la condición de empleabilidad ya que he escrito sobre el despido interior - hay muchas personas que
no pueden soñar o no saben como hacerlo,
resignados a sobrevivir convencidos que
"no es es posible transformar su realidad."
Dime lo que crees y predeciré tu futuro,
es la frase que mejor describe a estas vidas.
Llegado a ese punto, la falta de esperanza, desencadena exactamente lo más temido: se trata de la llamada profecía auto-cumplida, donde el "no se puede" es el único protagonista:
Vivimos en una sociedad que lejos de motivarlos, los desilusiona;
y que luego les niega alternativas para superar ese desencanto.
Cómo asombrarnos entonces de una consecuencia obvia: "El extender sensación de desesperanza o impotencia en la búsqueda de empleo,
hacia todos los desafíos que le plantea la vida"
A este punto, quiero transcribir un párrafo de un artículo titulado "La desesperanza, factor de vulnerabilidad ante el estrés" que muestra la peor cara de esta trampa mortal:
"En los últimos años, numerosas investigaciones han mostrado que la forma en que interpretamos los sucesos negativos influye en la aparición de problemas emocionales, tales como la ansiedad y la depresión. La desesperanza es un estilo atribucional que consiste en una tendencia a hacer inferencias negativas sobre las causas, consecuencias e implicaciones para la propia persona que tienen los sucesos vitales negativos. En este sentido, la desesperanza se ha considerado un importante factor de vulnerabilidad para cierto tipo de depresión y para el pensamiento de suicidio".
Y entonces... ¿Qué hacer
para
aprender a Soñar?
Pensando en los tantos que conocí y conozco en esa situación, es válido comience planteando un pregunta que creo clave :
¿Se puede realmente aprender a soñar?
Definitivamente mi respuesta es si. SI, SE PUEDE.
Claro que, para aprender a soñar, quizá se necesite desaprender muchos pensamientos negativos, y posibilitar un reaprendizaje a partir de preguntas que cuestioneen nuestras creencias limitantes,
y permitan lo que me gusta llamar "el milagro del No se", la mejor posibilidad para cambiar lo que nos hace sufrir:
Paulo Freire, una autoridad en la visión transformadora de la educación en la construcción social nos decía: "Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los alumnos no han hecho".
Basándome en esto, me atrevería a decir, que es necesario apropiarnos "del arte de preguntar" y de cuestionar nuestras
creencias
para desarrollar las llamadas competencias emocionales:
un concepto nuevo dentro del campo de la psicología
y más aún en la educación formal que resulta clave
a la hora de plantearnos el éxito personal y laboral.
Las Competencias Emocionales se entrenan a lo largo de toda la vida y podemos definirla como las habilidades que tiene una persona para potenciar su inteligencia emocional y aplicarla a la vida cotidiana.
El camino para un entrenamiento emocional
parte del conocimiento de uno mismo,
sigue por el dominio personal,
luego fortalece el conocimiento del otro,
para culminar en la gestión de las relaciones.
Para ejemplificar este entrenamiento, vale analizar los puntos claves que toman en cuenta las empresas, cuando definen las "competencias emocionales"
de un determinado perfil laboral:
¨ Capacidad de escuchar y de comunicarse verbalmente.
¨Adaptabilidad y capacidad de dar una respuesta creativa ante los contratiempos y los obstáculos.
¨ Capacidad de controlarse a sí mismo, confianza, motivación para trabajar en la consecución de
determinados objetivos, sensación de querer abrir un camino y sentirse orgulloso de los logros
conseguidos.
¨ Eficacia grupal e interpersonal, cooperación, capacidad de trabajar en equipo y habilidad para negociar
las disputas.
¨ Eficacia dentro de la organización, predisposición a participar activamente y potencial de liderazgo.
Retomando la pregunta inicial, les aclaro que a tal punto creo que es posible entrenar a alguien en la psobilidad de soñar, que hace un tiempo escribí un texto sobre el camino que va desde la creencia a la creación, el cual terminaba de la siguiente manera:
"La posibilidad de Soñar", que combina el creer y el crear, es un Verdadero Milagro.
"Existen únicamente dos maneras
de vivir la vida.
Una es como si nada fuese milagro.
La otra, como si todo lo fuese"
Albert Einstein
Si te animas a soñar y elegís la segunda manera: aunque sientas miedo,
te parezca ridículo, imposible, lejano, o no lo creas...
Permitite un "no sé".
Conectate con tus emociones...
Y protagonizarás tu nueva CREACION
|