Fortalecer la autoestima
Desde hace varios años facilito procesos de desarrollo personal y profesional. Fortalecer la autoestima es, sin duda, una de las claves del éxito; por eso reflexiono sobre la importancia de reconocerla y potenciarla.
Dicho esto, no sería honesta si, al abordar el tema, no situara la autoestima en su justa dimensión. Hoy, al estar tan en boga, a menudo se la banaliza o, peor aún, se la confunde con la omnipotencia.

Hay un consejo que se les da a los techeros en Puerto Rico.
Te tienes que sentir cómodo cuando estés trepado en el techo,
o te vas a caer.
Pero no te puedes sentir tan cómodo,
que se te olvide que estás en un techo,
porque te vas a caer.
Si algo nos enseña la autoestima -o la contracara de la omnipotencia- es a reconocer nuestras limitaciones, pedir ayuda, preguntar, escuchar, respetar la autoridad, reconocer el conocimiento ajeno, ser responsables, cumplir las reglas acordadas y ante todo, a respetar las diferencias de los otros y reconocerlos como semejantes: ni más ni menos.
Esta modo de elegir ser protagonistas de nuestra historia, más allá de ser "políticamente correcto", es la consecuencia de que valoro mi lugar y exijo que se me respete.
Qué es la Autoestima?
Según el Diccionario de la Real Academia Española, se trata de la valoración generalmente positiva de sí mismo.
Autoestima es la valoración que tenemos de nosotros mismos, de nuestra manera
de ser, de quienes somos. Es la valoración que hacemos del conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que configuran nuestra personalidad.
La autoestima comprende dos elementos psíquicos:
La consciencia que cada uno tenemos acerca de nosotros mismos, de cuáles son los rasgos de nuestra identidad, cualidades y características más significativas de nuestra manera de ser. Este grado de consciencia lo llamaremos autoconcepto.
El segundo componente es un sentimiento:
El aprecio y amor que experimentamos hacia nuestra propia persona,la consideración que le damos a nuestros intereses, creencias, valores y modos de pensar.
Componentes de la autoestima

COMPONENTE COGNOSCITIVO:
Se denomina Auto-conocimiento, auto-concepto, Auto-comprensión, Auto-imagen y Auto-percepción. Se refiere a la representación mental que nos formamos de nosotros mismos, es decir, al conocimiento que tenemos de los rasgos de nuestra personalidad, de lo que queremos, buscamos, deseamos y hacemos.
Las representaciones mentales (sensaciones percepciones, pensamientos, conceptos, juicios, razonamientos y opiniones) que las personas se hacen de si mismo pueden ser claras o vagas. Este último caso, los sentimientos que asociarán a dichas representaciones tendrán, con toda seguridad, las mismas cualidades que las representaciones que les sirven de soporte y las conductas derivadas no serán congruentes ni persistentes.
El primer paso para mejorar nuestra autoestima es conocernos mejor. Esto tiene mucho que ver con el
"Cómo nos vemos" y "Cómo nos gustaría ser".
COMPONENTE EFECTIVO EMOCIONAL Y EVALUATIVO DE LA AUTOESTIMA:
Se denomina autoaprecio, autoevaluación, y autovaloración. Se refiere al proceso de evaluarnos, apreciarnos o valorarnos a nosotros mismos y a lo que sentimos al respecto. Y ello lo hacemos dentro de uno continuos con dos extremos opuestos: bueno y malo, justo e injusto, aceptable y rechazable, agradable y desagradable, entre otros.
La forma en que nos evaluamos y los sentimientos que ello nos produce tiene mucho que ver con nuestra historia personal, básicamente con nuestras experiencias infantiles, es decir, con un periodo de la vida en el que éramos indefensos y especialmente maleables. Padre, madre, maestro, maestro o cualquier otra persona adulta y significativa para nosotros, o todas juntas, nos programaron positiva o negativamente.
El segundo paso para mejorar nuestra autoestima es evaluarnos, justamente y aceptarnos tal como somos. Podemos hacer un esfuerzo y desprendernos de las apreciaciones que hicieron de nosotros los demás, independientemente de quien sea. Estamos en condiciones de independizarnos y ser autónomos en nuestra propia valoración.
COMPONENTE CONDUCTUAL DE LA AUTOESTIMA:
El componente conductual de la autoestima es el elemento activo, instigador de conducta coherentes con los conocimientos y afectos relativos a nosotros mismos. Términos como independencia, autonomía y autodirección son adecuados para denominar este componente. La autoestima no es solo lo que pensamos y sentimos acerca de nosotros, también incluye lo que hacemos. Es mas, la mejor manera de identificar el nivel de autoestima es a través de su comportamiento.
No basta conocernos y querernos, es necesario que actuemos coherentes y congruentemente con los conocimientos y sentimientos que tenemos sobre nosotros mismos.
El Tercer paso para mejorar la autoestima es actuar.
Este actuar es sobre nosotros mismos, es decir, un cambiarnos a nosotros mismos que, ciertamente, implica un trabajo exigente y un esfuerzo considerable. Este cambiarnos a nosotros mismos, a veces y transitoriamente, produce miedo y sufrimiento ya que puede enfrentarnos con el mundo exterior especialmente con aquellas personas con las que nos relacionamos. Pero el resultado final casi siempre es satisfactorio.
Dimensión de la autoestima
Hablamos de dos dimensiones: Concepto propio y Valoración Ajena
La idea que tenemos acerca de quiénes somos o cual va a ser nuestra identidad, la fabricamos mediante la conducta que desarrollamos.
Cualquier comportamiento, hasta el más anodino y trivial, nos induce a efectuar una valoración subjetiva, la hacemos nosotros, los protagonistas. Esta valoración podemos hacerla conscientemente o inconsciente, casi sin darnos cuenta. Sobre ella, va a incidir la valoración que también hacen los demás, que han sido observadores o receptores de los efectos y consecuencias de nuestra acción.
Así pues, acumulamos dos tipos de valoración: la propia y la ajena.Ambas son subjetivas y, por tanto, relativas;pero las dos son necesarias e importantes.
La valoración ajena es tan subjetiva como la que podemos hacer nosotros/as mismos/as sobre la acción de la que somos protagonistas.
Muchas veces, los observadores son jueces más benévolos que nosotros y, en otros momentos, sus juicios están sesgados y son deformes.
Hemos de tener cuidado y no dar por buena cualquier valoración ajena; pero, en cualquier caso, muchas valoraciones sirven para contrastar las propias y algunas son aceptables.
El Rol de la Crítica
Hemos de contar siempre y de antemano con la crítica. En nuestro marco cultural, reina una idea básica sobre el ser humano negativa, que nos predispone a percibir los defectos antes y mejor que los valores.
La crítica hay que atenderla y escucharla siempre, porque es el "papel de envolver" de un regalo que nos hace su autor: la orientación.
La crítica siempre nos pone en pista sobre cuales puedan ser nuestros retos inmediatos. Esto merece nuestro agradecimiento.
En otras ocasiones, la crítica destaca aspectos de nuestra realidad que nos habían pasado desapercibidos. Más para agradecer.
En otras circunstancias, la crítica nos advierte sobre cuáles son los límites de nuestra competencia. También se debe agradecer.
En cuanto a las críticas mal intencionadas, destructoras, que sólo buscan disminuir la autoestima, hemos de aprender a neutralizarlas a partir de, reconocer su contenidos y agradecerlos, y ser concientes que nuestra autoestima es demasiado sólida para que alguien pueda atacarla.
Niveles de la autoestima
Nuestro nivel de autoestima puede ser alto o bajo, y consecuentemente cada uno incidirá en nuestra calidad de vida.
BAJA AUTOESTIMA: La baja autoestima impide o dificulta el actuar armónica y coherentemente, el ser conciente de nuestras posibilidades y necesidades reales, la confianza en nosotros mismos y la integración de nuestro ser, sentir y hacer.
La baja autoestima puede en un momento afectar la capacidad que tenemos para pensar, sentir o actuar en forma positiva.
ELEVADA O ALTA AUTOESTIMA: Una persona con elevada autoestima actúa de manera independiente, autónoma, se dirige a sí misma y toma decisiones libremente en relación consigo misma, con sus objetivos y metas. Estas decisiones están basadas en el conocimiento que posee sus habilidades, de lo que desea hacer, de cómo lo quiere ejecutar y de cuando lo prefiere llevar a cabo, también, en la autoaceptación que tiene de sí misma.
La autoestima alta produce en la persona satisfacción, felicidad y placer, pero sin embargo la mejora de la autoestima a menudo y transitoriamente, puede causar dolor o sufrimiento.
Características de los Niveles de la Autoestima
Autoestima Alta
* Usa su intuición y percepción.
* Es libre, nadie lo amenaza, ni amenaza a los demás.
*Dirige su vida a donde cree conveniente desarrollando habilidades que hagan posible esto.
* Es consciente de su constante cambio, adapta y acepta nuevos valores y rectifica.
* Aprende y se actualiza para satisfacer las necesidades del presente.
*Se relaciona con se sexo opuesto en forma sincera y duradera.
* Ejecuta su trabajo con satisfacción, lo hace bien y aprende a mejorar.
*Se aprecia y se respeta y así a los demás.
* Se percibe como único y diferente.
* Conoce, respeta y expresa sus sentimientos y permite que lo hagan los demás.
* Toma sus propias decisiones y goza de el con éxito.
* Acepta que comete errores y aprende de ellos.
* Asume sus responsabilidades y eso le hace crecer y sentirse pleno.
* Tiene capacidad de Autoevaluarse y no tiende a emitir juicios de otros.
* Controla y maneja sus instintos, tienen fe en que los otros lo hagan.
Autoestima Baja
* Usa sus prejuicios.
* Se siente acorralado, amenazado, se defiende constantemente y amenaza a los demás.
* Dirige su vida siguiendo a otros, sintiéndose frustrado, enojado y agresivo.
* Inconsciente del cambio, es dirigido en sus valores y se empeña en permanecer estático.
* Se estanca, no acepta la evolución, no ve necesidades, no aprende.
* Tiene problema para relacionarse. Si lo hace, es en forma posesiva, destructiva y superficial.
* Ejecuta su trabajo con insatisfacción, no lo hace bien ni aprende a mejorar.
* Se desprecia de si mismo y de los demás.
* Se percibe como copia de los demás y no acepta que los otros sean diferentes.
* No conoce sus sentimientos, los reprime, o deforma. No los acepta en los otros.
* No toma decisiones, acepta las de los demás, culpándolos si algo sale mal.
* No acepta que comete errores, o se culpa y no aprende de ellos.
* Diluye sus responsabilidades, no enfrenta su crecimiento y vive una vida mediocre.
* No se autoevalúa, necesita de la aprobación de otros, se la pasa emitiendo juicios de otros.
*Se deja llevar por su instinto, su control está en manos de los demás.
Los Riesgos de la Omnipotencia
Lamentablemente muchas personas creen que un exceso de autoestima es negativo. Nada más lejano a esa creencia: la alta autoestima es muy beneficiosa tal como lo planteamos en el cuadro anterior.
Lo que si es muy negativo, es la tendencia a ocultar el dolor que padecemos, racionalizando la conducta y creando la apariencia de
autoconocimiento, auto aprecio y auto aceptación.
Quienes hacen esto utilizan máscaras, parodias o disfraces de autoestima.
El más peligroso de estos disfraces es la omnipotencia: un mecanismo de defensa por el que cual individuo se enfrenta a conflictos emocionales y/o a amenazas de origen interno o externo, pensando o actuando como si dispusiera de poderes o capacidades especiales y fuera superior a los demás. Quizá, de este sentimiento de superioridad surge el error de interpretación.
Nada más lejano a un exceso de autoestima creer que se cuenta con el poder absoluto, la verdad revelada y una superioridad sobre el resto. Por el contrario, aquí se aparece como contrapartida necesaria a dicha creencia, la sensación de impotencia total...
Entonces no hay dudas que en realidad se trata de Baja Autoestima. Una vez, alguien me dijo que la autoestima y la omnipotencia se ubicaban en ambos platillos de una balanza, resultando la siguiente relación:
Alta Autoestima = Baja OmnipotenciaBaja Autoestima = Alta Omnipotencia
Como ven, fortalecer la autoestima, no se reduce a decirme cada mañana me quiero mucho. Se trata de un camino que -aunque nunca lo hayamos recorrido - puede desarrollarse a partir del momento en que tomemos la decisión de conocernos y valorarnos.
Y ese camino es posible.
No importa cuál sea tu presente, tu pasado
o lo que alguna vez imaginaste como tu futuro.
Simplemente, basta que lo desees
y concentres tu energía en dar el primer paso:
pedir ayuda y aceptar recibirla.
