Activar el POTENCIAL

El despertar de lo (des)conocido

Tu POTENCIAL es la TERCERA ESTACIÓN en este viaje.
Si aún no lo hiciste, conocé
 el Camino del ENCUENTRO

Activar el potencial no es exigirse resultados ni esforzarse por "brillar". No tiene que ver con destacarse ni con demostrar algo. Activar el potencial es, antes que nada, reconocer la vida que aún late en lo que parecía apagado. Es advertir que, incluso después del desgaste, la pérdida o el silencio, algo sigue ahí, esperando ser escuchado.

Luego del tiempo de restauración, comienza un movimiento sutil que va de adentro hacia afuera. No responde a lógicas conocidas ni a esquemas aprendidos. Es algo nuevo, muchas veces desconocido, que no grita, susurra. No siempre llega en forma de entusiasmo ni como un desborde emocional. Por el contrario, La mayoría de las veces se manifiesta como algo sutil, una intuición suave, una pregunta que insiste. Es simple, es profundo, y aunque parezca pequeño, alcanza.

El potencial no es una promesa grandiosa ni un ideal al que hay que llegar. Es una fuerza discreta que espera condiciones para desplegarse. Activarlo implica aprender a escuchar qué quiere emerger ahora, en este momento de la vida, y no qué debería emerger según expectativas ajenas, mandatos heredados o versiones pasadas de uno mismo.

Ell potencial comienza a activarse cuando dejamos de compararnos con quienes fuimos, con lo que creíamos que íbamos a ser, o con lo que otros esperan que seamos. Comienza cuando entendemos quienes somos, y ya no queremos copiar a los demás.

Es el momento de poner en acción la confianza. Confiar en que hay vida, aún en lo que creíamos muerto, en esos sueños que ni siquiera sabíamos se habían dormido. Activar el potencial es volver al origen de todo, es elegir que de lo aprendido se vuelve acción, No se trata de hacer más, sino de hacer desde otro lugar. Desde una energía distinta, más coherente, menos compulsiva.


Cuando un encontrador sabe quién es, no corre detrás de logros ni persigue metas vacías. Se deja convocar por lo que tiene sentido. Y cuando el sentido aparece, la energía acompaña. Entonces, sin forzar, todo empieza a cobrar otro valor.