en principio

una voz en el camino            

Encontradores tiene una voz primera,
La mía.
Soy Fabiana Andrea Mendez


Si no me conocés, te cuento que aunque nací en el 72, me gusta que me llamen Fabi. Es una manera de mantenerme cerca de esa niñita que soñaba muchas cosas: algunas ya realizadas, otras totalmente descartadas y la mayoría en una larga lista de espera, a la que llamo "mi todavía no".

Mi recorrido está atravesado por una fe cristiana, católica, que vivo más como una convicción profunda sobre cómo transitar la vida que como una práctica religiosa. No es una etiqueta: es una manera de seguir a Jesús.

La Biblia ocupa un lugar central en ese camino. La entiendo como una fuente de sabiduría práctica, un marco de sentido que orienta decisiones, procesos y vínculos.

Soy soltera y no tengo hijos, pero el vínculo con mis sobrinos —y hasta sobrinos nietos— me permitió experimentar la riqueza de compartir tiempo, juegos y preguntas genuinas, de esas que muchas veces los adultos dejamos de hacernos.

Me formé en sistemas y psicología y, en mis primeros años profesionales, participé activamente en espacios políticos y organizaciones sociales, especialmente en programas vinculados a jóvenes y personas migrantes, con un fuerte compromiso con la equidad y la inclusión.

Escribo, y encuentro en la escritura una herramienta privilegiada para pensar y comunicar. También canto, aunque con más entusiasmo que afinación.

Comencé a trabajar a los 16 años y, desde entonces, el hacer se convirtió en mi principal forma de aprendizaje. Por eso valoro la experiencia por sobre cualquier otro saber. A lo largo de los años trabajé en ámbitos muy diversos y asumí roles distintos. Esa trayectoria, construida a partir de aciertos y errores, es hoy una de mis mayores fortalezas.

Actualmente soy consultora y capacitadora, con más de 30 años de experiencia liderando proyectos de formación y certificación por competencias en los sectores público, privado, social, sindical y comunitario.

Desarrollo personas, equipos y proyectos en contextos de cambio, alineando propósito, potencial y principios.


De ese recorrido surge FAM —nada original, sólo mis iniciales— y Encontradores, un camino poco tradicional.

Me siento una persona profundamente privilegiada:
quiero lo que hago y hago lo que quiero.
Un verdadero milagro,
profundamente terrenal. 🌿